TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA (TEA)

Trastorno del Espectro Autista (TEA)

La importancia de la intervención en el entorno familiar en los niños con TEA

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un trastorno que no sólo afecta al niño/a en cuestión, sino que repercute directamente en los familiares que le rodean. Los familiares y cuidadores, tras el impacto del diagnóstico, se encuentran desbordados ante la impotencia de no comprender el comportamiento del niño/a y, en consecuencia, de no saber cómo actuar ante el mismo. Ello repercute de forma significativa en la calidad de vida personal y del núcleo familiar. Ante los retos que tendrán que afrontar, es esencial que tanto padres como cuidadores reciban formación e información y que la intervención tenga lugar en el hogar para que adquieran las estrategias necesarias para abordar las diversas dificultades a las que se enfrentan diariamente.

Un aspecto a analizar es la distribución ambiental del hogar. Es importante prestar atención a la forma en la que están distribuidos los espacios en los que el niño se desenvuelve y también la forma en que los distintos elementos de esos espacios determinan cada uno de los comportamientos que se llevan a cabo en esos lugares, con el objetivo de lograr una asociación espacio-actividad. Por ejemplo, en la cocina, los elementos distintivos serían la mesa y las sillas, que indicarían que ése es el lugar para sentarse a comer. También se pueden emplear objetos reales para informar de una actividad. Por ejemplo, para lavarse los dientes se enseña un cepillo; para bañarse, la esponja; para cenar, un tenedor, etc.

Cabe mencionar que, para los niños con TEA, la información visual y secuencial es más fácil de comprender que aquella presentada de manera auditiva y temporal, y además tiene la ventaja de que puede estar presente períodos muy prolongados de tiempo, lo que permite que se pueda recurrir a ella tantas veces como necesite. Estos apoyos visuales se utilizan para anticipar lo que se espera de ellos, reducir los niveles de ansiedad, fomentar la autonomía del niño y trabajar los conceptos espaciotemporales y la comprensión en general. Su uso variará según el grado de abstracción que el niño/a presente.

Otro aspecto a destacar en la intervención familiar es la elaboración de registros de conducta. A menudo, los niños/as con TEA tienen conductas que no entendemos a simple vista, pero tienen una causa y cumplen una función. Podemos utilizar dichos registros para analizar antecedentes (¿qué ha pasado antes?, ¿dónde?, ¿quién estaba?, ¿había algún estímulo en concreto?, …) y para identificar la/s consecuencia/s (¿qué he hecho yo?, ¿cómo he actuado?). Por tanto, se anotan las conductas disruptivas o que generan conflicto y se lleva un seguimiento durante varias semanas para posteriormente analizar qué aspectos se suelen repetir y en qué contexto. Realizar estos registros es importante porque, en ocasiones, podemos mantener y reforzar sin darnos cuenta una conducta que queremos extinguir.

Desde el Centro Conoce, ofrecemos una colaboración con el núcleo familiar para potenciar sus capacidades y movilizar los recursos necesarios con el fin último de mejorar la calidad de vida. Para ello, establecemos junto con la familia un plan de intervención individualizado, analizando las preocupaciones y necesidades que presenten y acordando los objetivos a corto, medio y largo plazo a trabajar. Una vez iniciado, realizamos visitas periódicas para revisar, evaluar y/o establecer nuevos objetivos y llevar un adecuado seguimiento.
El 80% del tratamiento se llevará a cabo en el entorno familiar, porque es allí donde suceden las conductas más importantes a observar y donde se puede intervenir con mayor eficacia.

Implicar a los padres y cuidadores en el proceso de intervención es fundamental, así como recibir información y formación adecuada, puesto que todo ello revertirá en una mejora de la calidad de vida familiar. No hay que olvidar que cada niño/a es diferente, que no hay dos familias iguales, ni dos contextos sociales iguales y que, por tanto, cada intervención será diferente. No existen fórmulas mágicas, es un proceso que requerirá mucho esfuerzo e implicación, que en ocasiones puede desbordar y hasta incluso saturar, pero también habrá momentos de luz donde se pueda ver cómo el niño/a está alcanzando nuevos avances y eso seguro que nos llenará de energía para seguir en el camino.

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