IMPACTO COVID-19

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Alteraciones en el comportamiento en niños tras el impacto del covid-19

Un estudio sobre las alteraciones en el comportamiento infantil durante la cuarentena realizado por la Universidad Miguel Hernández, en coordinación con la Università degli Studi di Perugia (Italia), ha obtenido que el 86% de las familias observaron cambios en el estado emocional y el comportamiento de sus hijos/as. Además, los/as niños/as españoles/as mostraron mayores problemas de comportamiento, ansiedad, dificultades para dormir, discusiones familiares, quejas físicas, y preocupaciones por sus familiares en comparación con las reportadas en los/as niños/as italianos/as del mismo estudio. También observaron un cambio en los hábitos, reportando una mayor exposición a las pantallas y dispositivos móviles y un mayor sedentarismo.

Sabemos que los niños están en proceso de desarrollo, y que, por tanto, dependen del entorno para regular sus conductas y sus emociones. En consecuencia, si cambia el entorno, pueden tener dificultades de regulación. Podemos notar que, tras el confinamiento, aumente el número de rabietas y/o se encuentren más irascibles, nerviosos, desafiantes, tristes o incluso con ciertos miedos o preocupaciones.

En algunos niños, estos síntomas pueden estar presentes desde las primeras semanas de confinamiento, meses más tarde o simplemente no aparecer. Niños/as con patologías de base previas, especialmente aquellos con trastornos del desarrollo, TDAH, TEA o con discapacidad intelectual, presentarían una mayor vulnerabilidad ante esta situación y el impacto psicológico podría ser también mayor si no cuentan con un apoyo o ayuda profesional que les oriente en el camino.

Por otro lado, la actitud de los padres y madres es fundamental, puesto que son el espejo donde los niños se miran para actuar. Lo cierto es que los niños son muy observadores, y si les ven preocupados, es muy probable que también se preocupen. Por ello, hay que intentar mostrarse tranquilos, con calma y sin alertarse constantemente.

Sabemos que será un proceso lento, de adaptación a diferentes ambientes, desde cómo preparar la vuelta al colegio hasta cómo comportarse en el cumpleaños de un compañero de clase. Por este motivo, consideramos importante explicarles a lo/as niño/as qué cosas pueden hacer y qué no pueden hacer. Actualmente, la normalidad más inmediata es el uso de las mascarillas, la desinfección de manos y la recomendación de mantener la distancia de seguridad. Hay que resaltar su función y su importancia, e indicarles que, en el caso de las mascarillas, las llevamos para protegernos y para proteger a todas las personas de nuestro alrededor. Se les debe explicar la situación con un lenguaje adaptado a su edad y desde la responsabilidad para evitar inculcarles miedos irracionales.

En la misma línea, evitaremos la sobreexposición a la información. Les preguntaremos qué es lo que saben o lo que entienden para comprobar si hay información errónea o alguna preocupación oculta. Es importante que verbalicen el temor que puedan tener y que sientan que les entendemos, explicándoles que es normal que puedan sentir miedo o cualquier otra emoción. Además, trabajaremos la respiración y la relajación a través de juegos, puzles, pintura, yoga, … o cualquier actividad que les ayude a focalizar la atención para disminuir el nivel ansiedad o activación que puedan tener.

En la medida de lo posible, estableceremos unas rutinas diarias. El confinamiento supuso una ruptura de las actividades diarias que llevaban a cabo, desde el colegio o las actividades extraescolares hasta los planes del fin de semana. Las rutinas son imprescindibles para los niños, ya que saber qué se espera de ellos les aporta seguridad y tranquilidad. Por ello, elaboraremos un horario lo más parecido al que tenían previamente, en el que se incluirán rutinas habituales (alimentación, baño y descanso), rutinas compartidas (juegos en familia, manualidades, ejercicio físico, …), y tareas de la casa (hacer la cama, poner y quitar la mesa, hacer un pastel o ayudar en la elaboración de cualquier comida). La implicación en las tareas de casa les ayudará a sentirse útiles y además disfrutarán del tiempo de calidad en familia.

Por último, es importante afrontar la situación con tranquilidad y esperanza, sin olvidar ser precavidos/as y respetar las medidas de seguridad, pero recalcando la idea de que cuando el virus desaparezca por completo podrán volver a jugar en el parque, ver a todos sus amigos, ir al colegio o compartir momentos especiales con sus familiares. Vuestra función como padres será transmitirles que el mundo es un lugar seguro porque vais a estar con ellos.

Laura Adell Callejo,

Psicóloga General Sanitaria.

CoNoCe | Centro de Neurociencias Cognitivas en Valencia.

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