DETERIORO COGNITIVO LEVE

¿Qué es el deterioro cognitivo leve?

El deterioro cognitivo leve (DCL) es una etapa intermedia entre el conocido declive cognitivo del envejecimiento normal y un paso previo al Deterioro Cognitivo Lento. Muchas veces nos encontramos con problemas de memoria, lenguaje y situaciones para encontrar palabras que usamos diariamente. Desorientaciones espaciales en las tareas de la vida cotidiana. Estados de dispersión que hace que no recordemos cosas que íbamos hacer.

Durante los últimos años, la comunidad científica ha cambiado su visión sobre la pérdida insidiosa de memoria en personas mayores a partir de los 50 años. Anteriormente, dichos problemas eran tildados como inevitables asociados al propio envejecimiento. Actualmente, el sector sanitario ha cambiado su manera de ver la pérdida de memoria y otros estados, de tal forma que el deterioro de esas funciones, sobre todo relacionado con la misma, según el grado podría considerarse patológico, y al mismo tiempo, indicativo de un deterioro de la funcionalidad del cerebro.

El terapeúta detecta si el declive cognitivo ha progresado hasta afectar a las actividades de la vida diaria,  ya sea tanto las personales como las laborales. A modo de ejemplo sería; si la persona no puede gestionar sus horarios, desorientarse en un entorno conocido, o gestionar la organización de tareas domésticas, o no es capaz de realizar hábitos mínimos como vestirse, comer y mantener higiene personal básica. También, si la persona tiene un posible DCL, su familia y amigos cercanos pueden notar un cambio en su forma de hacer las cosas o de comportarse. En algunas ocasiones estos ligeros cambios no son suficientemente graves como para interferir elocuentemente en su vida cotidiana.

Signos y Síntomas

El cerebro, al igual que el resto del organismo envejece a medida que pasa el tiempo. En ese sentido, muchas personas notan despistes u olvidos más frecuentes de lo habitual, (ej. tardar más tiempo en recordar nombres de familiares). Estos olvidos o fallos cognitivos pueden ir más allá de lo que se espera e indica un posible deterioro cognitivo leve, en el caso que experimente algunas o todas de las siguientes:

  • Olvidos de las cosas más a menudo.
  • Olvidos de eventos importantes como reuniones o compromisos sociales.
  • Perder el hilo de conversaciones, de libros o películas.
  • Se siente cada vez más agobiado por la toma de decisiones, planificación de pasos para realizar una tarea o interpretar las instrucciones.
  • Comienza a tener problemas para encontrar su camino o desorientarse en ambientes  familiares.
  • Volverse más impulsivo o mostrar cada vez más falta de juicio y poco razonamiento.
  • Su familia y amigos notan cualquiera de estos cambios.

En algunas ocasiones se puede experimentar sintomatología depresiva, irritabilidad, ansiedad y apatía, sobre la cual habría que solicitar ayuda psicológica profesional, ante los primeros signos de alteración del comportamiento.

Un factor importante del DCL es que puede progresar hacia un trastorno más severo, tendiendo a una posible demencia. A la hora de caracterizar del DCL, la mayoría de autores coinciden en señalar que, generalmente, la memoria es la función más alterada, a la que se pueden unir otras alteraciones, como la del lenguaje, las funciones ejecutivas, la atención/concentración o las funciones visoespaciales.

Por ello, uno de los campos con mayor tradición en la estimulación cognitiva son las alteraciones cognitivas asociadas a la edad, ya sean de índole cognitiva o comportamental. En ambos casos se han comprobado resultados favorables mediante estudios, que han confirmado la mejora cognitiva y anímica tras varias semanas de estimulación.

En ese sentido, en nuestro centro una vez realizada la evaluación neuropsicológica y psicológica, se propone de manera personalizada un plan de asistencia terapéutica y de estimulación cognitiva, a través de neuromodulación, que se dirige a la mejora tanto de la memoria como a procesos psicológicos.

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