Neuropsicología clínica · Centro CoNoCe
¿Qué es la estimulación magnética transcraneal?
La estimulación magnética transcraneal (EMT) es una técnica inocua que utiliza un campo magnético para llegar hasta los núcleos neuronales del cerebro. Ese estímulo magnético, al aplicarse, se transforma en un estímulo eléctrico capaz de actuar directamente sobre las neuronas.
Lo más interesante de esta técnica es que no requiere ningún tipo de cirugía ni de apertura del cráneo. El magnetismo tiene la propiedad de atravesar sin dificultad la capa ósea que envuelve y protege el cerebro, llegando así hasta las neuronas de forma completamente no invasiva.
Cómo «hablan» las neuronas
Las neuronas son células que se comunican y funcionan a través de dos vías principales:
- Estímulo químico: por eso, en muchos tratamientos, se utilizan fármacos procolinérgicos para favorecer esa comunicación.
- Estímulo eléctrico: las neuronas responden y se activan cuando reciben una pequeña descarga eléctrica.
La estimulación magnética transcraneal actúa precisamente sobre esta segunda vía, generando esa «chispa» eléctrica necesaria para activar determinadas zonas del cerebro.
El cerebro: chispas y sopa química
El bioquímico y biofísico Francis Crick, conocido sobre todo por su papel en el descubrimiento de la estructura de doble hélice del ADN, dedicó únicamente unos pocos años de su vida a esa investigación. El resto de su carrera científica —varias décadas— la dedicó a tratar de comprender cómo funciona el cerebro humano, un reto que, según reconoció él mismo, nunca llegó a resolver del todo. Se jubiló sin conseguirlo y falleció poco después.
Este dato no es una simple curiosidad: ilustra hasta qué punto el funcionamiento del cerebro es, todavía hoy, un desafío mayor que el propio código genético, por complejo que este nos pueda parecer.
Crick definía el cerebro como una combinación de «chispas» y «sopa química»: por un lado, la electricidad que recorre los circuitos neuronales; por otro, los neurotransmisores que actúan como mensajeros químicos entre las células.
¿Podemos modular las «chispas» del cerebro?
A partir de esta idea surge una pregunta clave: ¿es posible intervenir de forma controlada sobre esa actividad eléctrica para favorecer que aparezca donde más se necesita?
La respuesta es sí, y es exactamente lo que hace la estimulación magnética transcraneal. Cuando una determinada zona del cerebro está perdiendo conexiones sinápticas —es decir, cuando las neuronas están comunicándose cada vez menos entre sí—, la EMT actúa estimulando esas neuronas para favorecer la generación de nuevas sinapsis.
En definitiva, la estimulación magnética transcraneal aprovecha el propio lenguaje eléctrico del cerebro para reforzar zonas debilitadas, ayudando a recuperar y fortalecer las conexiones neuronales de forma segura y sin cirugía.
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